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Conociendo la Isla de los Uros y el Lago Titiqaqa. La enseñanza por proyectos.por: Jaime Barrientos Quispe
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El presente artículo es parte de la sistematización de la experiencia pedagógica “Elaboración de Glosario de términos aimaras de las áreas curriculares y su aplicación pedagógica bilingüe en el proceso de enseñanza-aprendizaje en educación secundaria”, que se está realizando en el CES “Alfonso Torres Luna” de Acora, provincia y departamento de Puno, durante los años 2002 y 2003. Experiencia que será publicada en el mes Julio del presente año, como resultado del Proyecto de Innovación Pedagógica aplicado en este centro educativo. VISITA DE ESTUDIO E INVESTIGACIÓN La “enseñanza por proyectos” que suma e integra áreas de trabajo educativo y optimiza la interdisciplinariedad, se ha convertido en una estrategia imprescindible para encauzar la participación cognoscitiva de los alumnos, lograr aprendizajes significativos y moldear sus predisposiciones hacia el conocimiento. Con esta enseñanza se incrementa y maximiza el interés de los alumnos por el entorno y el contexto. Muestra, a su vez, la funcionalidad de los contenidos curriculares aprendidos y evidencia la importancia de su aplicación en las actividades pedagógicas. Con la “enseñanza por proyectos” se contribuye a la solución de muchos problemas que padece la enseñanza y que antes parecían condenados a no ser resueltos desde la perspectiva de acción del profesor. No obstante, pocos profesores aún se dan cuenta que el camino hacia la mejor formación de los niños pasa por incluir nuevas metodologías que desbordan el mero dictado, cuestionan el uso excluyente de copias y pone en tela de juicio la rutina del cuestionario y de los resúmenes de texto. Más bien la “enseñanza de proyectos” ofrece numerosas posibilidades para elevar el nivel de aprendizaje y vuelve potencial lo que antes era impensado alcanzar, en tanto aporta nuevos elementos y de diversa naturaleza y alcance a la configuración de conceptos, definiciones, procedimientos y actitudes que se enriquecen a partir de la discusión y del debate con el profesor y con el grupo. Al manifestar situaciones vitales propias de la realidad y al recrear experiencias de la cotidianeidad, maximizadas a través del diálogo, de la interacción y la cooperación para encontrar metodologías, enriquecemos el proceso de aprendizaje y lo dinamizamos porque, también, introducimos categorías reflexivas. Conviene recalcar que el éxito de la “enseñanza por proyectos” radica en la interdependencia de las personas, en los trabajos grupales de interaprendizaje, en la interdisciplinariedad y en el aprendizaje cooperativo. La parte medular de este proceso se vincula a la acción investigativa que realizan tanto los profesores como los educandos. Sin duda la investigación es la piedra angular de la ciencia en tanto permite elaborar teorías, crear modelos y alcanza explicaciones sobre la realidad y perfila predicciones sobre eventos o sucesos esperados. Junto a esta constatación se plantea otra en el terreno pedagógico: La investigación escolar que constituye actividad clave para el aprendizaje de las ciencias y el entendimiento de los fenómenos naturales y/o sociales. Por tanto, en este trabajo concebimos la investigación escolar como un proceso de búsqueda de respuestas y/o soluciones a preguntas que surgen del intento de comprender los hechos que ocurren en el contexto amplio de una sociedad fuertemente impactada por la ciencia y la tecnología. La “enseñanza por proyectos” merece salir del rincón donde hoy se la ubica y donde miopemente ha sido confinada. Su lugar debe ser central en nuestras reflexiones y en nuestras acciones Pedagógico-Didácticas. La “enseñanza por proyectos” prepara al educando y lo predispone para la reflexión y para la acción, sustentada en el análisis de la realidad y del contexto y encamina la mente hacia la elaboración y formulación coherente de planteamientos de solución a problemas padecidos por la comunidad, los proyectos individuales en estudios superiores, las vivencias en el colegio y hasta las aspiraciones de personas o de grupos y en general contribuye al desarrollo de la vida futura. “CONOCIENDO LA ISLA DE LOS UROS Y EL LAGO TITIQAQA(1)” El miércoles 22 de mayo del año 2002 realizamos una excursión investigativa con docentes y alumnos en el marco del Proyecto de Innovación Pedagógica: ”Elaboración de Glosario de términos aimaras de las áreas curriculares y su aplicación pedagógica bilingüe en el proceso de enseñanza-aprendizaje en educación secundaria”. Para materializar la actividad y hacer caminar el trabajo nos reunimos 6 profesores especializados en: matemática, ciencias naturales, historia y geografía, comunicación y lenguaje, religión y educación para el trabajo. Después de intensas y fructíferas discusiones y planteamiento de diversos puntos vista y luego de simplificar alcances y homogeneizar pareceres, se fijó y estableció las coincidencias en contenidos temáticos de las asignaturas. Finalmente se decidió elegir el lugar donde se habría de aplicar y conducir la experiencia y no fueron otros sino las islas de Los Uros y el lago Titiqaqa. Luego de elaborar y presentar el proyecto de aprendizaje a la Dirección del Plantel, cada profesor diseñó y preparó sus actividades pedagógicas. Las preguntas clave para definir los espacios de gestión fueron: ¿Qué competencias se pretende alcanzar? ¿Qué contenidos específicos queremos dominar, conocer y saber? ¿Cómo concretamos su aplicación y cómo ejecutamos lo propuesto? Fueron las preguntas medulares que cada profesor trabajó, planificó al unificar conceptos y contenidos de aprendizaje. Posteriormente —en actividad de aula— con nuestros estudiantes, sentamos las bases del perfil del proyecto, elegimos nombre, justificamos la importancia y necesidad de conducir el proyecto, elaboramos nuestros objetivos, definimos el día de viaje, el número de asistentes que deberían participar, a qué monto y a cuánto llegaría el costo, qué tipo de vestimenta debían portar para contrarrestar el frío o el excesivo calor, qué alimentos se debería llevar (todos los niños llevaron fiambre consistente en almuerzo frío integrado por productos propios de la localidad, como: carne de alpaca y cordero, papa sancochada, chuño, habas, Jawasa Phusphu, en aimara: sancochado de habas), cebada, quinua en galletitas (K’ispiñu, en aimara), mote de maíz, trigo tostado etc. En lo concerniente al dominio pedagógico cada profesor entregó guías de lecturas conteniendo información referida al objetivo perseguido para que se familiaricen e interioricen los conceptos propios de la experiencia. ¡HURRA PARTIMOS! La partida hacia las islas de Los Uros se inició a las 7 de la mañana del miércoles 22 de mayo. A las 6.45 de la mañana cuando llegué al colegio, que era el punto de partida, encontré a una sola niña esperando, no obstante en el lapso de 10 minutos empezaron a llegar los niños, muchos de ellos premunidos de bufandas y cargando sus mochilas. Otros niños arribaron al colegio montando bicicleta pilotada por sus padres o hermanos (muchos alumnos provienen de comunidades distantes hasta 7 Km. del colegio). En un momento, como por arte de magia, las unidades móviles aparecieron repletas de niños. Unos jugaban, otros hacían bulla, muchos cantaban y en un momento todos hacían “coros” voceando eslóganes alusivos al viaje, a su inicio y a la inminencia de partir. Un ambiente festivo y por demás alegre llenó de emoción a los circunstantes ante nuestra partida. Apenas empezamos a movilizarnos los niños tomaron sus apuntes en su afán de consignar la hora de partida y reseñar lo que observaban de la naturaleza, del tiempo que se iba emplear hasta la llegada al destino, de las incidencias del viaje, etc. EN EL HISTÓRICO PUERTO DE PUNO Al llegar al muelle del puerto de Puno, lo primero que observaron los niños fueron los barcos “Ollanta”, “Yavari” y ”Yapura” (este recientemente bautizado por la Marina de Guerra del Perú como BAP “Puno” que efectúa periódicas singladuras por el lago Titiqaqa como barco hospital que asiste médicamente a las poblaciones de Perú y Bolivia ). Estos barcos tienen una rica historia. En 1861 el gobierno peruano presidido por el gran mariscal Ramón Castilla, ordenó la construcción de dos pequeñas cañoneras para el Lago Titiqaqa, en principio por la importancia que pretendía otorgársele a la navegación lacustre y en segundo término por la existencia de beneficios y remanentes existentes por la explotación e exportación del guano. En la mitad del siglo XIX el Perú se interesó por la explotación y defensa de recursos naturales en la zona altiplánica y en el Titiqaqa, zona alejada del país oficial y olvidada del tesoro público, pese a su importancia geoestratégica. A través de la agencia Anthony Gibbs & Sons, el gobierno comisionó al astillero James Watt Foundry en Birmingham, Inglaterra para la construcción de los referidos barcos. En esa época debido a la precariedad y casi inexistencia de vías de comunicación carrozable y a la ausencia total de medios de transporte de carga pesada todos los volúmenes de carga solo se transportaban a lomo de mula, en este caso desde el puerto de Arica —que aún era peruano— ya que no existía el ferrocarril que uniera pueblos y porque el riel del progreso recién empezó a construirse en la década de los 70 del siglo XIX; por esa razón las embarcaciones fueron concebidas para ser “armadas” y trasladadas pieza por pieza a lomo de bestia por la cordillera de los Andes, por tanto el diseño se amoldó a las necesidades del transporte y se convino se las construyera como un rompecabezas de muchas piezas y que cada una no excediera los 200 kg que es la máxima capacidad de carga de una mula. El 15 de octubre de 1862, el navío "Mayola", con ocho ingenieros británicos a bordo, luego de haber cruzado el Atlántico y rodeado el Cabo de Hornos, arribó al puerto peruano de Arica y descargó cajas y piezas del Yavarí y el Yapura. La Armada Peruana se responsabilizó del transporte de las 2,766 piezas y dos cigüeñales hasta el Lago Titiqaqa. Desde Arica a nivel del mar a Tacna, 550 msnm, las cajas viajaron por la segunda línea férrea más antigua de Sudamérica. En Tacna las 2,766 piezas con un peso total de 210 toneladas fueron sacadas de las cajas y acomodadas para su traslado en orden y respetando la numeración con la que debían arribar a Puno. La ruta, pensada en sólo 350 kms., llevaría a los arrieros y porteadores a través del desierto, hasta el Altiplano pasando por altos picos en la Cordillera Occidental de los Andes peruanos. La entrega debía realizarse en seis meses. De acuerdo a este término los ingenieros que viajaron para reensamblar las piezas se adelantaron para construir el dique y la maquinaria necesaria. Actualmente el Yavarí está abierto al público como el Primer Buque Museo del Perú, por Resolución Directoral del Instituto Nacional de Cultura de Puno y es propiedad de la benefactora británica Mariel Larken, se la considera como motonave y su capitán es el oficial Carlos Alberto Saavedra del Carpio. —NIÑOOOS— ¡A BORDO! —NIÑOOS— ¡A BORDO! Cogidos de las manos y en fila india niños y profesores abordamos el Barco-Museo “Yavari”. Fuimos recibidos por el guía Juan Quispe responsable de atender a las visitas. Ya en cubierta, recibimos una explicación detallada sobre el barco, su historia, instrumentos, partes, navegación etc. Los niños conocieron dónde quedaba la proa y la popa, ingresaron a la sala de máquinas, conocieron qué cantidad de petróleo movilizaba al barco, entendieron para qué servía la brújula, el barómetro; vieron en el mapa del lago, cuál era el lugar más profundo, conocieron el timón del barco, supieron qué es eslora y manga y donde queda babor y estribor. Los investigadores escolares recorrieron, sin perder ningún ambiente, las instalaciones del barco preguntando y anotando todo cuánto motivaba su curiosidad y les inquietaba el intelecto. El contacto histórico se había plasmado. Para el área de ciencias sociales una de las habilidades más importantes a obtener y adiestrar es la observación, en el sentido no sólo de decodificar y describir, sino también de otorgar significado y sentido a todo aquello que se observa. Hay que puntualizar que la historia nos debe ayudar a entender el presente y actuar lúcidamente en él; por eso es fundamental la comprensión de nuestro pasado para activar críticamente el presente y poder proyectarse al futuro. Al terminar la visita, los niños sostuvieron una conversación con el Capitán de la Motonave Yavari, Carlos Alberto Saavedra del Carpio de origen arequipeño, pero amante de Puno, que invitó a los niños a que se sentaran en la cubierta y empezó a preguntarles sus apellidos. Cada uno respondía: Mamani, Quispe, Calizaya, Quenaya, Ccosi, Jahuira, Arocutipa, etc. El Capitán quedó contento al escuchar estos apellidos aimaras. El origen de los apellidos aimaras proviene de la naturaleza y sus componentes: Por ejemplo: Río en aimara es “Jawira”. Cernícalo en aimara es “Mamani”. Nube en aimara es “Qinaya" ,etc. Pero no siempre todos se distinguen por sus apellidos aimaras, algunos niños apellidan Blanco, Quisbert, Del Cóndor, en vez de Janqu (2), Quispe y Condori respectivamente, lo cual despertó molestia, sorpresa e inquietud en el Capitán que indagó y buscó respuestas ante la no conservación de los apellidos aimaras. Las explicaciones de mestizaje biológico no saciaron las expectativas de preservación de identidad. Este hecho anecdótico sucedido en el barco “Yavari” con un capitán animoso y defensor de la identidad de los aimaras y un conjunto de niños emocionados y convencidos en conservar y difundir con orgullo sus apellidos. La experiencia fue inolvidable para los niños tal como nos lo hicieron saber al finalizar la excursión. En menos de diez minutos recibimos una clase práctica de identidad y afirmación aimara realizada y conducida por un “carozo” arequipeño. PROFE ¿Y ESA “MANCHA VERDE”? Al iniciar la travesía por las aguas del Lago Titiqaqa, los niños sorprendidos se preguntaron ¿Profe qué es esa mancha verde que camina sobre el agua? Efectivamente vimos una gran “mancha verde” que cubría las azules aguas del lago. La mancha verde es un indicador que muestra cómo la ensenada frente al puerto en el golfo de Puno sufre un proceso de contaminación antrópica, es decir, producida por el hombre moderno. La imprevisión para el manejo adecuado de aguas residuales urbanas que directamente desembocan en el espejo de agua, complementada por una falta de educación ambiental, vuelve cada vez más peligrosa la contaminación y muestra, de manera preocupante, la desidia de autoridades que postergan la solución a la conservación de éste recurso natural. Como profesor de ciencias naturales hablé y expliqué sobre los desechos químicos que produce el Hospital Regional Manuel Núñez Butrón, precisé que los residuos biológicos (excrementos humanos) que producen por su cantidad y volumen —aproximadamente 72 mil litros diarios de excretas humanas— generan un proceso de eutrofización que no es sino un hiper abonamiento del agua por el exceso de radicales de nitrógeno y fósforo orgánicos que tienen como producto final la llamada “Lenteja de Agua” que no es un producto nocivo para el consumo humano, sino que es nocivo para el ecosistema lacustre por el crecimiento permanente de esa colonia que la hacen inmanejable. Además la “Lenteja de Agua” impide que la luz solar ingrese al lecho del lago y ello deteriora las condiciones de luminosidad necesarias para la vida biológica. La contaminación se complejiza por la presencia de basura. Pocos puneños han educado y hecho percibir a su conciencia que vivir en uno de los ecosistemas más singulares del mundo: el Altiplano y su centro vital, el Titiqaqa, implica asumir un conjunto de conductas y actitudes obligatorias que protejan y promuevan la vida, en un medio dador de vida y cultura, pero que a su vez es sumamente frágil. No es exagerado hablar de la ecorregión Altiplano-Titiqaqa como única y diferenciada en el Perú. Esto debería llenarnos de orgullo y despertar conciencia acerca del valor, de lo que significa, significó y puede significar el Lago Titiqaqa para la vida. Felizmente no todo el lago está contaminado, solo una parte del golfo de Puno sufre un proceso de contaminación antrópica. El lago es el centro de vida en Puno y el Altiplano. De allí por ejemplo, fluyen las mejores músicas y es el emporio turístico del futuro, y será el símbolo y la realidad que nuclee voluntades. ¡ESE ES EL QARACHI¡(3) Nuestra siguiente visita fue al museo móvil Colección Binacional de la Fauna del Lago Titiqaqa: “Rhoyedi”. Los niños observaron las aves y los peces que habitan el Titiqaqa. Los Escolares-Investigadores, cuaderno en mano, no dejaban de anotar y describir el nombre y las características de las 42 especies de aves que habitan el lago. De todas ellas los nombres comunes y científicos y, también de los peces, fue lo que más impactó a los niños. Lo exótico del nombre científico y lo expresivo del nombre local o nombre vulgar que aludía, en muchos casos, al idioma aimara y a su contundencia conmovió el intelecto y elevó el interés de los discentes. Unos dijeron: ¡Ese es el qarachi; ¡Ese tiene fósforo! dijeron otros. Saber que existen aves y peces en el lago y que tienen la misma morfología similar a la de los peces de mar, les significó romper ciertos esquemas mentales que prejuiciaba realidades y les inducía a pensar que los peces solamente existen en el mar y que la selva es exclusiva para las aves. La realidad es otra y es más rica. Inclusive el pejerrey del lago es más grande que el pejerrey de mar que no alcanza un jeme frente al del lago que llega a medir hasta 70 centímetros. El asunto clave fue organizar el aprendizaje de los niños de manera tal que éste no se convierta en algo solamente memorístico que se olvida al instante, sino que forme parte constitutiva del ser y del actuar de ellos mismos. Los niños de Ácora nunca olvidarán las aves del Titiqaqa, no se escapará de su retina el color de sus alas ni el brillo de sus vivaces y movedizos ojos, ni la frondosidad de las plumas, ni el largo, la dureza y la forma de sus picos o de sus garras. Personalmente concluiré que viví esa experiencia como niño explorador que se consubstanció con la emoción de los alumnos y que se emocionaba ante la alegría de lo descubierto y cómo ello los impactaba y volvía su aprendizaje significativo. Ellos, tal vez de por vida, no perderán el interés de estudiar las aves y los peces del inmenso Titiqaqa ahora al alcance de sus manos y siempre en la retina de su mente y en las neuronas de su vista. LA TOTORA FLOTANTE DE LOS UROS Para llegar a las islas flotantes de Los Uros abordamos tres lanchas y viajamos durante 30 minutos surcando la Reserva Nacional del Titiqaqa en el sector de Puno —que va desde la isla de Estévez donde se ubica el Hotel Libertador— y nos movilizamos por medio de canales de totora abierto por el tráfico. El profesor de geografía Freddy Velásquez Pari empezó a explicar la historia de los supérstites, de los denominados Uros, que, según lo consignan historiadores y cronistas, se remonta a la prehistoria, llega al período incaico y casi a la época colonial. El etnólogo Francés Jean Vellard, en 1952 realizó estudios sobre los Uros llegando a la conclusión que los Uros vivían en el Lago Titiqaqa, antes de los Incas. Arguye que los Uros auténticos —porque los actuales no lo son, aunque pueden llevar algo del genotipo de sus antecesores— existieron hasta fines del siglo XVII, describe a estos seres como seres de sangre negra a los que el poeta contemporáneo Juan Gonzalo Rose llama los Gut Zhoñi (en Uro Chipaya), Hombres del Lago y que por tener sangre negra, fría e incongelable no podían ahogarse, ni sentir frío, en las noches frígidas del invierno altiplánico que llegaba en esos parajes a más de 20 grados bajo cero. Los Uros actuales son una mezcla de aimaras con uros y viceversa o quechuas con uros y sus diferentes ramificaciones e imbricaciones exogámicas y no son los auténticos. La lengua nativa de los Uro fue el PUKINA llamado también URO. Actualmente este sector racial y humano ocupa el continente de Chulluni, Huaje, Huaraya y Huerta Huaraya al noroeste de la ciudad de Puno y hablan el aimara. Los Uro de hoy siguen viviendo en las islas flotantes convertidas en atracción turística de primer orden. Las islas flotantes de Los Uros se ubican en la Bahía de Puno a 5 kilómetros de distancia del puerto lacustre y a la altura del mismo lago que en épocas de altas llega hasta los 3812 metros sobre el nivel del mar y en épocas de severa sequía desciende hasta los 3806 msnm. Los Uros actuales viven sobre grandes colchones flotantes de totora que se fija y sujeta, bien por las raíces o ramificaciones que se generan en el lecho limoso del lago que no alcanza en ese sector a medir más allá de 4 a 5 metros de profundidad o bien por el peso de las totoras que año a año se van colocando una encima de otra para “sembrar” con nuevas totoras tejidas en forma de Qisana (palabra escrita en aimara) —que es una frazada de totora— o sueltas por sus raíces y construyendo, en el tiempo, una isla flotante hecha de totora, peso de los hombres y mujeres que lo habitan, tierra y eventuales edificaciones. La superficie en la cual se extienden las islas grandes y pequeñas varía desde 5 Km2 hasta 10 Km2.. Los niños observaron y constataron la estructura de las islas flotantes, la forma de las viviendas y el particular suelo de totora extendido en el piso como una alfombra verde-amarillenta. Constataron que la base de las Islas está formada por un vegetal propio del lago que se llama “K’ILI” (en aimara) o “Totora Seca” que se convierten en bloques que entrelazan sus raíces y tienen la propiedad de ”flotar” y son muy resistentes a la putrefacción. Constataron la utilización de la totora como recurso que sirve para la construcción de viviendas, que es útil para la alimentación —por la ingesta de los tallos tiernos que se llaman Chhala (en aimara) y las raíces de pimpollo llamadas Chhullu (en aimara) suaves para la masticación y pródigas en celulosa— y apta para el abrigo porque, una vez seca, la totora sirve de colchón para dormir. El profesor del lenguaje y comunicación Jaén Mamani Mamani junto con los niños constataron que el idioma hablado por los Uros es el aimara aunque diferente al que ellos hablan. Esta notable verificación les permitió conocer la existencia de variaciones dialectales que sufre o registra el aimara y lo muestra como un idioma dinámico y en plena vida. El aimara de Acora o el de su comunidad es diferente al aimara que hablan los Uros. Vamos al ejemplo: en el ámbito de Acora pez se dice “Chawlla” y en los Uros dicen “Challwa”. Esta variación dialectal y de construcción, inquietó a los niños que reclamaron explicación al profesor de lenguaje que sació sus expectativas al afirmar que la movilidad del idioma y la formación de grupos humanos, con similares ocupaciones pero diferenciada de otros grupos, generaba estas variaciones que podían ser más significativas dependiendo del grado de aislamiento y de especialización de los grupos humanos. El profesor de matemática Wilfredo Percca Quispe desarrolló contenidos sobre medidas de información cuantitativa referida a los objetos circunstantes y al tiempo. Conocieron qué es la etnomátemática, observaron el medio ambiente y detectaron figuras geométricas como: Triángulo, cuadrados, círculos, etc. Es más tuvieron que anotar las distancias, el tiempo de estadía, cuántos niños y niñas viajaron y otros temas y tareas que agudizaran su observación, ejercitaran su retentiva y les permitieran, también, adiestrar la memoria. Además, los niños aprendieron a leer la realidad mediante la codificación de los datos al organizar la información en gráficos e iniciarse en la visión y estructuración del medio circundante mediante el uso de números ordenados a los que se otorga sentido, es decir, se los ordena bajo un criterio estadístico. La profesora de educación para el trabajo Alicia Flores Ortega elaboró con los niños platos típicos de la cocina acoreña que degustamos a la hora del almuerzo. Se preparó, por ejemplo: “T’impu”, que se prepara sancochando papas, chuño, carne de cordero, sazonado con un encebollado con ají colorado que suaviza la masticación y facilita la digestión. El fiambre, que está constituido por comida cocida fría de gran sabor y bastante nutritiva y lleva papas de mesa, es decir harinosas y pequeñas como las “imilla” o “qumpi”(4), se acompaña con chuño negro o blanco llamado tunta o moraya y se complementa con charki que es la chalona o cecina andina, torrejas o tortillas de quinua —omeletes pequeños—, K’ispiñu o galletitas frías a base de quinua y la infaltable carne de cordero con sus preciados lomos, que son tiernos, suaves y de gran sabor, insuperable aroma del Fiambre andino. El refresco se preparó con cocimiento de agua y cebada. En un lugar apropiado, tendimos mantas en el suelo, “awayu” —o “lliklla— y sobre ellas pusimos toda la comida que cada niño llevó para la excursión. La comida fue momento propicio para el disfrute, la fraternización y la demostración de inocultables sentimientos de satisfacción por la experiencia y los conocimientos adquiridos. Todos honraron la mesa casi pantagruélica. Esta acción nos permitió socializar entre todos respecto de los alimentos propios que cuenta el campo. Algunos niños con cierta vergüenza aceptaron este hecho, luego al terminar, la profesora les explicó el valor nutritivo de los alimentos y el reconocimiento y valoración de lo nuestro como símbolo de afirmación y construcción de autoestima e identidad. La tarea central y básica para entender el tiempo actual y formar niños con valores de pertenencia y que en el futuro estén en condiciones de controlar y gestionar en el medio, pasa por educar para la identidad y la afirmación del ser social. ¡LA “U” PROFE¡ Para completar nuestra excursión y redondear la faena conociendo el medio de mayor desarrollo científico y cultural de Puno, desde la perspectiva de la educación, visitamos la Universidad Nacional del Altiplano. Los alumnos recorrieron los pabellones donde funcionan las facultades y carreras profesionales, ingresaron a la biblioteca principal, jugaron una pichanguita recreativa y humorística en el estadio universitario. La visita a la universidad de Puno reforzó lo referente a la orientación vocacional. Muchos niños captaron la idea, uno dijo por ejemplo: ¡Yo voy a ser médico, y voy a estudiar en este pabellón¡. Otro dijo: ¡Voy a ser ingeniero y estudiaré en este pabellón...¡ La elección vocacional es un proceso que se inicia desde los primeros años de vida y puede crecer y transcurrir en nuestra mente casi sin darnos cuenta y de súbito cobra inusitada importancia en la vida cuando llega el momento crucial de la elección. A evitar que ese momento sea traumático contribuye el “aprendizaje por proyectos” que adiestra y ejercita al alumno al que induce a participar interactivamente, sacándolo de la rutina de lo estrictamente hecho en el aula. En este proceso único y personal interactúan aspectos personales, académicos y del entorno. ¿Cuántas vocaciones no se perfilan luego de aplicar, conducir y concluir experiencias de esta naturaleza a las que, además, se les inyecta continuidad y sentido? Si hoy fue el puerto de Puno y las islas de los Uros con la universidad de Puno, mañana podrá ser la selva de Puno, el Candamo o Bahuaja Sonene, o los excelsos nevados de la Cordillera de Carabaya donde la tradición habla que el oro fluye de los ríos y que los ríos depositan en las orillas charpas de oro que solo hay que agacharse para cosechar? El mundo del estudiante debe proyectarse hacia diferentes escenarios de realidad y sugestión y no retenerse entre las cuatro paredes de un aula o de una castrante y devaluadora rutina. SOCIALIZACION DE APRENDIZAJES Cada profesor en sus horas de trabajo realizó con, participación activa de los niños, la sistematización pedagógica de la visita a las islas de los Uros y al Lago Titiqaqa. En el aula los niños usaron sus apuntes y empezaron a escribir en papelotes todo cuanto observaron y anotaron en sus cuadernos. Dibujaron con detalle y activo recuerdo los momentos agradables de la excursión. Luego de culminar esta fase de fijación gráfica de la experiencia, empezaron las exposiciones y sustentaciones donde los niños demostraron creatividad y conocimiento y donde tuvieron oportunidad de lucir su confianza, su afirmación cooperativa, su comunicación coherente y soltura expositiva que sorprendió bastante a los profesores acostumbrados a lidiar y pelear con los alumnos cuando se les imparte conceptos e ideas excesiva o exclusivamente abstractas. Podemos afirmar que también constatamos la metacognición como el proceso de reflexionar sobre lo que uno mismo es capaz de solucionar y / o resolver problemas. Finalmente al arribar a la parte evaluativa de todo lo aprendido —que incluye la autoevaluación y se sustenta, también, en la coevaluación como constantes al proceso de medición de aprendizajes— se indujo a que los niños reflexionen y tomen conciencia acerca de sus propio aprendizaje. ¿Qué aprendieron, cómo lo hicieron, estuvo atinada la decisión de viajar para ampliar conocimientos? ¿Les pareció conveniente la proporción de los factores que intervinieron en el viaje: fue mucho el Titiqaqa y las islas de Los Uros y la universidad de Puno juntos, o hubiera sido preferible ir solamente a las islas de los Uros y ver la fauna y flora y después a los demás lugares? La intervención de los niños afirmó que la dosificación fue adecuada. Finalmente en la autoevaluación se contrastó el nivel de aprendizaje con los logros esperados frente a los diferentes criterios señalados en el currículo, detectando los avances y dificultades y tomando acciones para corregir las probables desviaciones. Esta manera de evaluar genera que el alumno aprenda a medir, sopesar y valorar su desempeño con responsabilidad y sentirse, así, que él es protagonista activo, que es un ser potencialmente creativo y debe ser proactivo en sus relaciones cotidianas con el entorno, sea cual fuere este. A MODO DE RESUMEN Consideramos vital el contexto. Para este caso el contexto aimara. Los resultados que podemos exhibir de éste viaje de estudio e investigación es que la cantidad de elementos y nombres referidos a la naturaleza, medio ambiente, geografía, historia, religiosidad y lengua aimara ayudaron a contextualizar más el presente proyecto. Frente a los numerosos estímulos con mucha facilidad se ha ingresado y recuperado palabras para el Glosario pedagógico aimara, que en buena cuenta fue el objetivo de nuestro proyecto de innovación. La investigación del medio se constituye en estrategia necesaria para entender el entorno y transformarlo y se convierte en planteamiento metodológico y didáctico coherente con una concepción constructivista del aprendizaje. Se sustenta en un marco de interacción simbólica y social que valida la flexibilidad del curriculum ante la dinámica del medio. Por otro lado, es útil destacar que la actuación e intervención del profesor en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje demanda ser más cercana a la de un orientador, especialista en dinámicas grupales e investigador de la realidad circundante y conductor de los procesos significativos del aula, que a la de convertirse en un entendido en todo los saberes humanos que petrifica la realidad y congela las iniciativas. Por todo ello, creemos que un modelo didáctico basado en la investigación de profesores y alumnos contiene suficiente potencialidad como para convertirse en polo de referencia fructífero en el proceso de renovación e innovación permanente del profesor y de la educación. En buena cuenta nos ha permitido desarrollar una metodología Abierta y Participativa, donde el centro de atención se sitúa en los niños y en el grupo y no en el profesor. Activa, basada en la participación de los alumnos, tanto en el trabajo individual como en el trabajo en grupo. Flexible, adaptada a las necesidades y características de cada uno de los alumnos y del grupo. Crítica, que ayuda y coadyuva al análisis y reflexión. Experiencial, fundamentada en el desarrollo de experiencias y vivencias personales y finalmente, de diálogo interpersonal, donde el alumno es emisor y receptor en lugar de ser un pasivo receptor. Nota al pie: (1) Titiqaqa: Palabra escrita en lengua aimara (2) Janqu: Palabra aimara, significa blanco (3) Variedad de Pez del lago titiqaqa (4) Variedades de papa El autor, Jaime Barrientos Quispe, es profesor responsable del Proyecto de Innovación. Docentes colaboradores: Freddy Velásquez Pari, Jaén Mamani Mamani, Wifredo Percca Quispe, Florentino Mario Choque Palli, Alicia Flores Ortega. Fuente: Revista Innovando Nº 25. Revista del área de Innovaciones Educativas. DINESST. MED, del 21 de mayo 2004. Páginas 3 - 9. Publicado en línea por:Dawn Twomey el 17/05/04
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